luxbella: Lux al aparato, ¿Digame? (Boop)
[personal profile] luxbella
Odio tener que hacer las cosas dos veces. Sobretodo cuando es por culpa del estúpido PC o de la dichosa red. Y ayer me pasó dos veces. Estube toda la tarde peleando con el PSP tratando de hacer un nuevo estilo para mi blog Odi et Amo. Estaba haciendo el Splash de entrada con esas fotos de DeDé en las que está con una camisa azul en una piscina (ya sabes para hacer algo fresco y veraniego... Nada que ver con que DD mojado me ponga. Para nada). Y cuando ya casi lo tenía terminado va el puñetero pc y se queda colgado. Reinicio contenta por que había tenido la precaución de guardar el Splash, pero cuando trato de abrir el archivo, el muy cabrón se niega a abrirse. Y me dice no sé qué de un error mientras se trata de leer el archivo. Un asco vamos. Que tendré que empezar de cero otra vez.

Y luego, anoche, me puse a actualizar el LJ, pero me distraje charlando con [livejournal.com profile] frikin_me, que por cierto, nos echamos nuestras buenas risas a costa de los distintos significados de los alzamientos de ceja y sobretodo con los videos de Expediente XXL. Hemos descubierto el guión original que escribió DeDé para The Unnatural. Porque a ver, ¿acaso alguien duda que toda esa escena final no es más que una excusa para que Mulder arrime cebolleta?

[Nota mental]Deja de desvariar, Lux. Al grano, nena, al grano[/Nota mental]

Pues cuando me puse de nuevo a terminar la actualización del LJ va la página y le da por caerse o yo qué sé. Perdiendo todo lo que había escrito. Menos mal que cuando me puse a hablar con Nadia, como buena chica precavida que soy (Instinto que mi propia torpeza me obligó a desarrollar), guardé lo que tenía escrito en un documento de texto. Así que por suerte sólo perdí una mínima parte.

Y después de toda esta estúpida introducción, al grano. Esto es lo que trataba de contar anoche:

Antes de ayer, una entrada de [livejournal.com profile] sacodehuesos me hizo ponerme nostálgica y pensar en la maravillosa experiencia que es ir al cine. En toda esa liturgia que siempre ha rodeado para mí el hecho de ir a ver una película en pantalla grande.

Probablemente hay cosas que se han perdido al ir desapareciendo las grandes salas y plagándose el mundo de multicines. Pero creo que la esencia misma sigue ahí. Que la experiencia de sumergirte en una sala oscura con un enorme cubo de palomitas dispuesta a dejarte engañar con hermosas mentiras, si sabes saborearla, aún puede ser tan fascinante como antaño.



No estoy segura, pero creo que la primera película que fui a ver al cine fue ET. Era la película imprescindible del momento, así que hubo reunión en masa y mi madre, que por aquel entonces no tendría muchos más de 25 años acabó con 7 guajes entre 5 y 11 años (yo y 6 de mis primos) de excursión al cine Felgueroso de Sama. Pobrecita, ahora que lo pienso, no debió ser la mejor experiencia del mundo para ella.

De esa ocasión no guardo muchos recuerdos, más que de la película, me acuerdo del cine en sí. El tristemente desaparecido Cine Felgueroso de Sama era un cine enorme, de una sola sala pero con tres plantas. Donde mejor se veía la pantalla era en la planta del medio, en la que estaba el proyector. Además de que te pillaba la pantalla justo en frente (por lo que te evitabas la molesta torticulis), personalmente me gustaba mucho por que podías escuchar el ruido del proyector. Como comenté en la entrada de [livejournal.com profile] sacodehuesos ese sonido me ha tenido fascinada desde siempre. Tiene algo de mágico e hipnótico.

Otro de mis recuerdos más antiguos relacionados con el cine está vinculado al cine Ortiz de Valencia de Don Juan (León). De pequeña veraneaba todos los años ahí, ya que es el pueblo natal de mi abuela. En ese cine fue la primera (y creo que única) vez que fui sola al cine (como ya conté una vez en una entrada de [livejournal.com profile] irati). Tendría unos 6 o 7 años, y la película era un bodrio llamado Chispita y sus gorilas. Recientemente he descubierto que además de por una "niña prodigio" tipo Melody, estaba protagonizada por los Tito y Piraña de Verano Azul. Supongo que ese fue el principal motivo por el que fui a verla. Qué le vamos a hacer, soy de la generación Verano Azul. Para mí fue una experiencia de lo más emocionante. Casi como un alegato de independencia (a tan tierna edad).


Del Cine Ortiz guardo (además de un montón de entradas cuidadosamente ordenas por fechas y con el título de la película escrito con mi horrible caligrafía en el reverso) un montón de recuerdos. Dado que Valencia de Don Juan (Más conocida como Valencia de la O, por la cantidad de Asturianos que acoje durante el verano) es un pueblo que prácticamente doblaba su población durante el verano, tenían la costumbre de proyectar en los meses de Julio y Agosto todas las películas más populares del año.

Así que hubo veranos en los que iba al cine al menos 3 o 4 veces por semana. Allí vi por primera vez Dirty Dancing y me enamoré del gesto que hacía Johnny Castle con el dedo para llamar a Baby. También lloré todo un río viendo El Club de los Poetas Muertos el día de mi décimo sexto cumpleaños. Y no conseguía entender por que la gente se reía cuando Todd echaba a correr y se caía en la nieve tras enterarse de la muerte de Neil. Marta, la amiga que vino a verla conmigo, también se río, y apunto estaba de montar en cólera con ella cuando me fijé que tenía los ojos rojos e hinchados por que estaba llorando tanto o más que yo.

En el cine Ortiz también estuve a punto de caerme de la butaca de risa cuando oí por primera vez la respuesta que daba Richard Gere al comentario de Julia Roberts en Pretty Woman, "Por poco me meo de gusto en las bragas". La película ya la había visto (no recuerdo si en Sama o en Avilés), pero por las risas no había conseguido oir a Richard Gere decir aquello de "Dice que la música de la Traviata le Embriaga". ¡¡¡Bwajajajajajaja!!!!


Y es que solía hacer a menudo eso de volver a ver las películas que me habían gustado de nuevo. Dracula la ví primero en el cine Marta y María de Avilés. Antes de que lo remodelasen y lo convirtiesen en Multicines. Y ese cine era perfecto, con su aire decandente, sus paredes recubiertas de descolorido terciopelo rojo, sus envejecidos ribetes de escayola, sus butacas también de terciopelo rojo llenas de remiendos y ese aire de teatro decimonónico. Sí, era el ambiente perfecto para ver Drácula. Por que esa película, además de la obra maestra de las películas de vampiros y de la gran epopeya romántica que sin duda es; es todo un homenaje al nacimiento del cine y a sus artificios. Tan maravillosamente estética y delicada como un grabado japonés.

Por cierto, Dracula también tuve que verla en Sama, no fuese a ser que se celase mi otro gran amor, el cine Felgueroso.


Uno de los mejores inventos del mundo es la sesión Golfa. Yo disfruto de ver cualquier película en el cine, pero de madrugada casi tiene más encanto. En esta sesión disfruté Lost in translation, y fue perfecto. ¿Qué puede ser más perfecto que ver una película sobre insomnes a altas horas?

Y también en esta sesión vi FTF. Aunque en este caso fue por casualidad. Habíamos quedado los X-Philos de la Cuchipanda (May, Alberto, Vania y yo) para verla un sábado a las 10 de la noche. Pero por algún motivo May se retrasó, así que tuvimos que comprar las entradas para la sesión de la una. Y esa noche la pasamos sentados en una terraza justo frente al cine hasta la hora de entrar. Creo que nunca me he reido tanto en la vida. Alberto tenía un día graciosillo, así que empezando por un anuncio chorra que pusieron antes de los trailers con un solete salido de la etiqueta de un zumo de Naranja que perseguía a una aterrorizada familia diciéndoles "Te traigo toda la energía del sol" y siguiendo con el trailer de Gotzilla: "El tamaño SÍ importa" (paso de hacer el chiste fácil... Por que es demasiado fácil). Y ya, para rematarla, cuando se reunen los viejos del Sindicato para decidir cómo librarse de Mulder y uno de ellos dice: "Le quitaremos lo que más le importa en la vida" (o algo parecido), pasando la escena a un plano de Scully, Alberto no pudo evitarlo. Tuvo que decirlo. "Ala... Le van a quitar el teléfono móvil".

Y es que el móvil de Mulder dio para mucho pitorreo, con eso de que tenía cobertura hasta en la misma Antartida, en una época en que los móviles se quedaban sin cobertura en cuanto te alejabas 5 kilometros de una ciudad.

Por cierto, que estoy segura que CC estaba en esa misma sesión, y probablemente sentado justo detrás de nosotros, por que en el episodio "Drive", Mulder hace una alusión directa al chiste de Alberto. Si recuerdas, en ese episodio es secuestrado por un tipo que le hace conducir sin parar. Y que le tira su móvil por la ventanilla. Cuando Mulder se consigue otro (no recuerdo cómo) y habla con Scully, esta le pregunta si está bien, a lo que él responde: "Bueno, a parte de una grave carencia de Teléfono Móvil". Ves, te lo dije. Chris escuchó el chiste de Alberto.


Si tienes la compañía adecuada, hasta una película mala, pero mala-mala, puede ser divertida. De echo incluso puede ser mejor que una buena. Películas perreras de las que guardo un gran recuerdo cuando las ví en el cine hay especialmente dos. Una fue en los viejos tiempos del Cine Ortiz. Fuimos en pandilla a ver una cosa titulada Lábios Ardientes protagonizada por Don Johnson. La película era mala hasta decir basta, uno de eso Thrillers de supuesto alto contenido erótico que tanto abundaban a principios de los 90. Así que nos dedicamos a hacer una guerra de Kikos (que los del cine Ortiz estaban catalogados como Arma Letal) contra la pandilla del hermano de una de mis amigas. También nos dejó un par de frases memorables que nos duraron todo el verano. Una era "¿A donde vas?" "Yo a casa, tú a la mierda" que le suelta el bueno de Don a la tía que se acaba de tirar. Y la otra frase, la decía esa misma tía, mientras se lo monta de nuevo con Don: "¿Verdad que esto es más divertido que comer palomitas de maiz?"

Otra película perrera de la que guardo un gran recuerdo es Beowulf, un bodrio protagonizado por Christopher Lambert. Se suponía que era una especie de fantasía medieval, pero te juro que salía un tío con un chaleco hecho con neumáticos y que comían en bandejas de comida precocinada. Aún tratamos de averiguar en qué parte del castillo tenían escondido el microondas.


Hay veces que uno tiene consciencia de estar asistiendo a un hecho histórico. Que sabes que esa película que estás viendo dentro de 20 años será todo un clásico y no sólo un éxito momentaneo. Yo esa sensación la tuve cuando vi El Señor de los Anillos. Recuerdo haber salido del cine preguntándome si lo que yo sentía en ese momento era lo mismo que habían sentido en su día los espectadores de La Guerra de las Galaxias (la trilogía clásica, no el publireportaje ese de la Dreamworks), o los de El Padrino o los de Lo que el viento se llevó.

Y es que yo creo que la trilogía de LOTR tendrá su propio capítulo en la historia del cine. En unos años, nadie recordará qué películas les robaron el oscar a La comunidad del anillo y a Las dos torres, de hecho... ¿Quién se acuerda ya? Peter Jackson ya puede dedicarse a rascarse su oronda barriga. Por que aunque ya no ruede un solo fotograma más en su vida, ya tiene reservado su sitio entre los grandes maestros del Celuloide.


Y tengo muchísimos recuerdos más asociados al cine, pero creo que por hoy ya me he extendido más de la cuenta. Es que claro, me das un tema que gusta y me pierdo. Así que ya me despido por hoy.

Besinos,

Lux.

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Lux

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