Nanny Irati
Feb. 23rd, 2006 12:41 amAñadiendo mi minusculo granito de arena a "las crónicas de cosas que NUNCA les ocurrieron" (O puede que sí).
El trabajo tiene muy pocas ventajas. Te tienen todo el día de conferencia de prensa en conferencia de prensa, para escuchar las mismas declaraciones aburridísimas. O cuando nieva te envian a confirmar que en efecto, en enero ha nevado en la montaña.Trata de encontrar tres frases medio coherentes del concejal de urbanismo que no hagan que se duerman los oyentes. Así que la mitad de los días tiene que recordarse cuáles son esas ventajas. Está la económica, claro. El vil metal que te permite cosas tan vitales como comprar el Muppet Angel en E-bay y algunos caprichos como pagar la hipoteca todos los meses. También, tiene que reconocer que el tener acceso casi ilimitado a internet (tooodo ese porno suelto) y tiempo para escribir (porno) mientras parece que trabajas en asuntos serios, es un buen aliciente para ir a trabajar todos los días.
Y de vez en cuando, muy de vez en cuando, tu jefe te da la alegría de tu vida.
-Irati. Tienes que ir mañana a hacer una entrevista a San Sebastian- Deja caer así como quien no quiere la cosa. Unos cien kilometros para entrevistar a sabrá Joss que tío aburridísimo. -Hemos conseguido media hora con Gary Oldman. Si queda bien la pasaremos por agencia.
En ese momento decides que tu jefe es la persona a la que más quieres en el mundo. Y si no fuese tan feo, le besarías.
El resto del día pasa terriblemente lento, aunque escribes con más entusiasmo las crónicas de la rueda de prensa de la mañana y hasta el concejal de urbanismo te parece ahora un tipo divertidísimo (si en el fondo se da un aire a Frohike, cómo no va a caerte bien). También amenizan la tarde los trescientos e-mails que envías a tus trescientos amigos más intimos para decirles que... Chincha rapiña que tengo una piña y mañana voy a conocer a Gary Oldman y tú no.
****
Subes las escaleras del Maria Cristina como si tus pies no tocasen el suelo y ahora sabes con exactitud lo que se siente al comer meigas fritas. De chocolate. Belga. Tienes que recordarte que estas ahí para trabajar unas quinientas doce veces (o puede que dos o tres más) para no ponerte a gritar de pura excitación y tratar de parecer una persona respetable ante la estirada esa de recepción. Te acercas al mostrador y pones tu mejor cara de profesional para anunciar que tienes una cita con el Sr. Oldman (casi no se te nota la imagen mental que se te formado en la cabeza cuando has dicho "cita" y "Oldman" en la misma frase). A pesar de que tiene entre sus manos tu carnet de prensa, ella te mira por encima de sus gafas de señorita Rottenmeier como tratando de adivinar si realmente eres quién dices ser o una de esas vulgares caza-autógrafos. Un ligero movimiento de cabeza es todo lo que te va a conceder seguido de un "habitación catorce cero tres".
Por si las moscas vuelas hasta el ascensor, antes de que la bruja cambie de idea. No podría ser más lento ese ascensor, pero como ahora nadie te mira te pones a tararear algo de los Clash. Y a menear el culo. Tienes que hacer algo o esa bolita que no deja de dar votes en tu estómago desde que hablaste con tu jefe la tarde anterior te hará explotar.
Cuando sales del ascensor el pasillo está completamente cubierto con una alfombra roja, así que eso que eso que resuena tanto tiene que ser tu corazón golpeando contra tu teta izquierda y no tus pasos. 1408, 1407,1406, 1405...Bum,bum,bum, sí. Definitivamente es tu corazón al borde de la taquicardia. 1404... Respira, Aún te acuerdas como se hace, ¿no? Dentro y fuera, dentro y fuera. 1403. Antes de que la hiperventilación te haga desmayarte llamas a la puerta. Toc, toc, toc.
Tarda más en abrirse la puerta de lo que esperas, quizás no sean más de 30 segundos, pero en ese momento es como si pasase un año. Agudizas el oido tratando de averiguar qué sucede dentro. Evidentemente tu imaginación te envía la imagen mental de Gary en la ducha y saliendo a abrir complentamente empapado y sólo con una toalla. Al mismo tiempo que se forma otra imagen mental en la que tiene que interrumpir una íntima llamada telefónica a David Thewlis. Pero un terrible estruendo de algo ropiendose estrepitosamente contra el suelo (¿una lampara? ¿un jarrón?), risitas histéricas de un par de críos y un gruñido exasperado de un adulto, te saca de tus ensoñaciones. Va a ser que no es un buen momento para una entrevista.
Mientras decides si volver a llamar o darte la vuelta y dejar que la bruja de recepción le llame para anunciarle tu llegada, la puerta se abre repentinamente. Gary con el pelo revuelto y una camisa blanca por fuera de los pantalones vaqueros se te queda mirando con cara interrogante (¿Casi suplicante?) tras sus gafas. Abrazado a su pierna derecha hay un crío de unos seis años que te mira con la boca llena de regaliz rojo (mucho más regaliz del que cualquier ser humano sería capaz de meterse en la boca de una sola vez).
-¿Te envía la agencia?
Tú quieres responder, de verdad que quieres responder. Estás segura que hubo un momento en tú vida en el que sabías hablar. Ahora tu cerebro no te deja más que articular una especie de monosílabo afirmativo.
-Estupendo- Coje al crío y te lo planta en los brazos.- Este es Charlie. Con regaliz rojo puedes conseguir que se esté quieto unos diez minutos. Aquel de allí,-Señala a otro niño rubito tumbado con zapatos sobre la cama- es Gulliver. Y da igual lo que te llore o te suplique. Está castigado y NO puede jugar con la PlayStation.
Tú tratas de organizar una frase coherente en tu cerebro para explicar que debe haber un error o algo, pero con Charlie tirando de una de tus coletas y Gulliver, que se ha acercado a comprobar si hay algo interesante en tu enorme bolso, es un poco complicado. Además Gary busca uno de sus zapatos bajo la cama (dandote una perspectiva impagable de su culo), lo que no te pone las cosas mucho más fáciles.
Antes de que tengas tiempo siquiera a reaccionar, Gary ya está en la puerta.
-Ahora tengo una entrevista en la cafetería. Volveré un una hora. No dejes que los niños se aprovechen de tí.
Suena un portazo y Gary ha desaparecido. No sabes muy bien qué ha pasado. Pero estás segura que eso no es para lo que te han enviado allí.
-Bueno chicos -Dices dirigiendote a los dos niños que te miran a la expectativa -¿Alguien se apunta a un concurso de engullir regaliz rojo?
Fin.
Canijo, en casa. Stop. No tiempo para más.Stop. Enviado sin revisar, sin canción descargable y sin nada de nada. Stop. Se admiten tomates.
Besos,
Lux.
El trabajo tiene muy pocas ventajas. Te tienen todo el día de conferencia de prensa en conferencia de prensa, para escuchar las mismas declaraciones aburridísimas. O cuando nieva te envian a confirmar que en efecto, en enero ha nevado en la montaña.Trata de encontrar tres frases medio coherentes del concejal de urbanismo que no hagan que se duerman los oyentes. Así que la mitad de los días tiene que recordarse cuáles son esas ventajas. Está la económica, claro. El vil metal que te permite cosas tan vitales como comprar el Muppet Angel en E-bay y algunos caprichos como pagar la hipoteca todos los meses. También, tiene que reconocer que el tener acceso casi ilimitado a internet (tooodo ese porno suelto) y tiempo para escribir (porno) mientras parece que trabajas en asuntos serios, es un buen aliciente para ir a trabajar todos los días.
Y de vez en cuando, muy de vez en cuando, tu jefe te da la alegría de tu vida.
-Irati. Tienes que ir mañana a hacer una entrevista a San Sebastian- Deja caer así como quien no quiere la cosa. Unos cien kilometros para entrevistar a sabrá Joss que tío aburridísimo. -Hemos conseguido media hora con Gary Oldman. Si queda bien la pasaremos por agencia.
En ese momento decides que tu jefe es la persona a la que más quieres en el mundo. Y si no fuese tan feo, le besarías.
El resto del día pasa terriblemente lento, aunque escribes con más entusiasmo las crónicas de la rueda de prensa de la mañana y hasta el concejal de urbanismo te parece ahora un tipo divertidísimo (si en el fondo se da un aire a Frohike, cómo no va a caerte bien). También amenizan la tarde los trescientos e-mails que envías a tus trescientos amigos más intimos para decirles que... Chincha rapiña que tengo una piña y mañana voy a conocer a Gary Oldman y tú no.
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Subes las escaleras del Maria Cristina como si tus pies no tocasen el suelo y ahora sabes con exactitud lo que se siente al comer meigas fritas. De chocolate. Belga. Tienes que recordarte que estas ahí para trabajar unas quinientas doce veces (o puede que dos o tres más) para no ponerte a gritar de pura excitación y tratar de parecer una persona respetable ante la estirada esa de recepción. Te acercas al mostrador y pones tu mejor cara de profesional para anunciar que tienes una cita con el Sr. Oldman (casi no se te nota la imagen mental que se te formado en la cabeza cuando has dicho "cita" y "Oldman" en la misma frase). A pesar de que tiene entre sus manos tu carnet de prensa, ella te mira por encima de sus gafas de señorita Rottenmeier como tratando de adivinar si realmente eres quién dices ser o una de esas vulgares caza-autógrafos. Un ligero movimiento de cabeza es todo lo que te va a conceder seguido de un "habitación catorce cero tres".
Por si las moscas vuelas hasta el ascensor, antes de que la bruja cambie de idea. No podría ser más lento ese ascensor, pero como ahora nadie te mira te pones a tararear algo de los Clash. Y a menear el culo. Tienes que hacer algo o esa bolita que no deja de dar votes en tu estómago desde que hablaste con tu jefe la tarde anterior te hará explotar.
Cuando sales del ascensor el pasillo está completamente cubierto con una alfombra roja, así que eso que eso que resuena tanto tiene que ser tu corazón golpeando contra tu teta izquierda y no tus pasos. 1408, 1407,1406, 1405...Bum,bum,bum, sí. Definitivamente es tu corazón al borde de la taquicardia. 1404... Respira, Aún te acuerdas como se hace, ¿no? Dentro y fuera, dentro y fuera. 1403. Antes de que la hiperventilación te haga desmayarte llamas a la puerta. Toc, toc, toc.
Tarda más en abrirse la puerta de lo que esperas, quizás no sean más de 30 segundos, pero en ese momento es como si pasase un año. Agudizas el oido tratando de averiguar qué sucede dentro. Evidentemente tu imaginación te envía la imagen mental de Gary en la ducha y saliendo a abrir complentamente empapado y sólo con una toalla. Al mismo tiempo que se forma otra imagen mental en la que tiene que interrumpir una íntima llamada telefónica a David Thewlis. Pero un terrible estruendo de algo ropiendose estrepitosamente contra el suelo (¿una lampara? ¿un jarrón?), risitas histéricas de un par de críos y un gruñido exasperado de un adulto, te saca de tus ensoñaciones. Va a ser que no es un buen momento para una entrevista.
Mientras decides si volver a llamar o darte la vuelta y dejar que la bruja de recepción le llame para anunciarle tu llegada, la puerta se abre repentinamente. Gary con el pelo revuelto y una camisa blanca por fuera de los pantalones vaqueros se te queda mirando con cara interrogante (¿Casi suplicante?) tras sus gafas. Abrazado a su pierna derecha hay un crío de unos seis años que te mira con la boca llena de regaliz rojo (mucho más regaliz del que cualquier ser humano sería capaz de meterse en la boca de una sola vez).
-¿Te envía la agencia?
Tú quieres responder, de verdad que quieres responder. Estás segura que hubo un momento en tú vida en el que sabías hablar. Ahora tu cerebro no te deja más que articular una especie de monosílabo afirmativo.
-Estupendo- Coje al crío y te lo planta en los brazos.- Este es Charlie. Con regaliz rojo puedes conseguir que se esté quieto unos diez minutos. Aquel de allí,-Señala a otro niño rubito tumbado con zapatos sobre la cama- es Gulliver. Y da igual lo que te llore o te suplique. Está castigado y NO puede jugar con la PlayStation.
Tú tratas de organizar una frase coherente en tu cerebro para explicar que debe haber un error o algo, pero con Charlie tirando de una de tus coletas y Gulliver, que se ha acercado a comprobar si hay algo interesante en tu enorme bolso, es un poco complicado. Además Gary busca uno de sus zapatos bajo la cama (dandote una perspectiva impagable de su culo), lo que no te pone las cosas mucho más fáciles.
Antes de que tengas tiempo siquiera a reaccionar, Gary ya está en la puerta.
-Ahora tengo una entrevista en la cafetería. Volveré un una hora. No dejes que los niños se aprovechen de tí.
Suena un portazo y Gary ha desaparecido. No sabes muy bien qué ha pasado. Pero estás segura que eso no es para lo que te han enviado allí.
-Bueno chicos -Dices dirigiendote a los dos niños que te miran a la expectativa -¿Alguien se apunta a un concurso de engullir regaliz rojo?
Fin.
Canijo, en casa. Stop. No tiempo para más.Stop. Enviado sin revisar, sin canción descargable y sin nada de nada. Stop. Se admiten tomates.
Besos,
Lux.
no subject
on 2006-02-23 07:58 am (UTC)Por otro lado... ¡¡¡regaliz!!!
En qué disyuntivas me pone la vida.
¿Sabes qué? SU CULO ERA GENIAL EN ESA POSTURA Y SOY LA MEJOR NIÃERA DESDE LA NIÃERA DE JUDE LAW!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
I WIN AT LIFE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
*baila con su lux because she is teh bestest!*
no subject
on 2006-02-23 10:40 pm (UTC)Bueno, pero después de aprovecharse del padre, claro, eso sà es verdad.
ChulÃsimo. Dile al canijo que le regalas 1000 páginas de porno si te deja a Lenny más a menudo.
Muakas
no subject
on 2006-02-24 12:10 am (UTC)Te imaginas que encuentre alguna foto comprometida de los dos???
Ha estado genial. Gracias
no subject
on 2006-02-24 03:01 pm (UTC)está visto que no puedes ser mala. Gary tendrá que subir cuando se canse de esperar a esa periodista que no ha aparecido. O le hará la entrevista la niñera?
no subject
on 2006-03-18 06:47 pm (UTC)Er, hola. Sólo querÃa decirte que tus iconos son preciosérrimos. La verdad es que ya habÃa visto alguno por ahÃ, pero ahora que la cabra de LJ nos ha dado espacio para más iconos he venido a tu diario a curiosear y... wow, son todos una maravilla, de verdad.
De momento te voy a robar el de la luna de Mèlies y el del espÃritu Marauder de El Club de los Poetas Muertos, aunque es probable que en los próximos dÃas te quite alguno más. Siempre crediting you, of course. Muchas gracias por compartirlos :)
Un beso!