Ahora mismo tengo una preocupación tremenda... hace un rato que acabé de ver Hospital Central y parece que la semana que viene me quieren matar a Vilches. Y eso no, vamos. Por ahí no paso. No me pueden quitar al mayor cabrón de la Seguridad Social así como así. Y encima supongo que nos quedaríamos sin mini-Vilches (que mira que me encanta cuando le tira los tejos a Candela, también conocida como la niña gafe). Y no puede ser. Como me quiten a los Vilches dejo de ver la serie. Por cierto, ¿es cosa mía, o a Esther y Maca cada día las ponen más empalagosas? Deberían poner una advertencia al principio de cada capítulo que no es apto para diabéticos.
Pero en fin, dejemos la única serie española que veo
Tengo nuevo shiperío... y es el primer shiperío que tengo auténticamente laifchurnalero. Aunque es una pena, porque justo, justo me he hecho shipper
truchita&
maltheas cuando ella nos tiene que dejar una temporada abducida por los terribles exámenes finales.
Supongo que me gustan las love storys llenas de obstáculos y dificultades, ahora hay que buscar un malo o una mala que intente hacer su amor imposible... La buena que les ayuda ya la tenemos,
lembe.
En fin, supongo que habrá que esperar hasta julio para seguir con la historia.
Y creo que debería ponerme con el tema del título de la entrada, que para eso lo he puesto, ¿no?
Supongo que ya habrás adivinado que hoy he ido a la biblioteca, y por primera vez no he vuelto con esa sensación de cabreo y frustración de mis últimas visitas. Aunque la cosa no prometía mucho cuando llegué. En el edificio de la biblioteca de Avilés, justo al pie de la escalera tienen una sala de exposiciones. No sé cada cuanto cambian los cuadros y pero prácticamente cada vez que voy hay una exposición distinta. Eso sí, nunca consigo encontrar donde ponen el nombre del autor de los cuadros. Y hoy me interesaba especialmente... Para saber si la autora era hermana del encargado de elegir a los pintores o si directamente se lo tiraba.
Porque yo no pretendo ir de entendida en arte, ni mucho menos. Pero te aseguro que aquello ni era arte ni nada por el estilo. Era francamente ridículo y totalmente vergonzante. Sobre unos fondos que no estaban mal del todo (muchos eran papel pintado igualito al que teníamos en el salón cuando yo era pequeña) había dibujos a boligrafo igualitos igualitos que los que yo hacía entre mis apuntes con trece o catorce años. Y no, antes de que lo preguntes nunca he sabido ni dibujar la O con un canuto.
Tampoco soy de esa gente que no entiende el arte abstracto y por eso se dedica a descalificarlo, no es que lo entienda, pero no suelo tener prejuicios. Suelo plantearmelo como la poesía, me limito a dejar que me hagan sentir sin tratar de saber exactamente que es lo que dicen. Así que ese no es el motivo por el que no me gustó la exposición de hoy, es que realmente era espantosa.
Así que tan rápido como pude adelantar a la pareja que se cachondeaba de los cuadros, salí de la sala y subí las escalares hacia la sala de préstamo. Cómo siempre me pasé de piso, pero tengo que anunciar orgullosa que esta vez sólo subí tres escalones de más, no llegué hasta el siguiente piso. Le quité el sonido a mi móvil y entré.
Tras dejar los libros que tenía que devolver en el mostrador de la entras ("El arpa de hierva" y "Plegarias Atendidas" o cómo Capote es capaz de lo más sublime -el arpa- y de lo más ínfimo -Plegarias-), me dirigí directamente al mismo sitio de siempre. La estantería de la R en la zona de literatura inglesa. Sin muchas esperanzas, la verdad, pero allí estaba. Remendado con cinta negra, con aspecto tan frágil y quebradizo que casi da miedo tocarlo... Así que finalmente, tras muchas odiseas (incluyendo descuidos en terrazas que aún me avergüenza recordar), tengo el Caliz de Fuego en mis manos...
¡¡¡¡Baile de Navidad!!!!
Por cierto, para añadir un capítulo más a la larga serie de capítulos subrealitas que es mi vida, tengo que contarte que entre sus páginas encontré una foto de un niño de comunión. Con su funda de cartón de decoración cursi y todo. El crío en cuestión (vestido de almirante)hizo la primera comunión el 1 de Mayo de este año, por si tenías curiosidad.
Iba a seguir contándote que también he sacado otro libro de cuentos de Truman Capote ("Un arbol en la noche") y hablándote de lo obsesionadísima que me tiene este hombre y la forma tan delicada, hermosa y sencilla que tiene de contar hasta las cosas más duras... Pero es que entiendeme, en mi camita me espera GoF, así que habrá que dejarlo para otra ocasión.
Besos,
Lux.
PD: Para saber el porqué de la canción descargable de hoy, pasad por el diario de
lembe, que es sólo culpa suya.

Estoy: Un poco payasa
Escucho: Yumeji's Theme (BSO Deseando Amar)
Pero en fin, dejemos la única serie española que veo
Tengo nuevo shiperío... y es el primer shiperío que tengo auténticamente laifchurnalero. Aunque es una pena, porque justo, justo me he hecho shipper
Supongo que me gustan las love storys llenas de obstáculos y dificultades, ahora hay que buscar un malo o una mala que intente hacer su amor imposible... La buena que les ayuda ya la tenemos,
En fin, supongo que habrá que esperar hasta julio para seguir con la historia.
Y creo que debería ponerme con el tema del título de la entrada, que para eso lo he puesto, ¿no?
Supongo que ya habrás adivinado que hoy he ido a la biblioteca, y por primera vez no he vuelto con esa sensación de cabreo y frustración de mis últimas visitas. Aunque la cosa no prometía mucho cuando llegué. En el edificio de la biblioteca de Avilés, justo al pie de la escalera tienen una sala de exposiciones. No sé cada cuanto cambian los cuadros y pero prácticamente cada vez que voy hay una exposición distinta. Eso sí, nunca consigo encontrar donde ponen el nombre del autor de los cuadros. Y hoy me interesaba especialmente... Para saber si la autora era hermana del encargado de elegir a los pintores o si directamente se lo tiraba.
Porque yo no pretendo ir de entendida en arte, ni mucho menos. Pero te aseguro que aquello ni era arte ni nada por el estilo. Era francamente ridículo y totalmente vergonzante. Sobre unos fondos que no estaban mal del todo (muchos eran papel pintado igualito al que teníamos en el salón cuando yo era pequeña) había dibujos a boligrafo igualitos igualitos que los que yo hacía entre mis apuntes con trece o catorce años. Y no, antes de que lo preguntes nunca he sabido ni dibujar la O con un canuto.
Tampoco soy de esa gente que no entiende el arte abstracto y por eso se dedica a descalificarlo, no es que lo entienda, pero no suelo tener prejuicios. Suelo plantearmelo como la poesía, me limito a dejar que me hagan sentir sin tratar de saber exactamente que es lo que dicen. Así que ese no es el motivo por el que no me gustó la exposición de hoy, es que realmente era espantosa.
Así que tan rápido como pude adelantar a la pareja que se cachondeaba de los cuadros, salí de la sala y subí las escalares hacia la sala de préstamo. Cómo siempre me pasé de piso, pero tengo que anunciar orgullosa que esta vez sólo subí tres escalones de más, no llegué hasta el siguiente piso. Le quité el sonido a mi móvil y entré.
Tras dejar los libros que tenía que devolver en el mostrador de la entras ("El arpa de hierva" y "Plegarias Atendidas" o cómo Capote es capaz de lo más sublime -el arpa- y de lo más ínfimo -Plegarias-), me dirigí directamente al mismo sitio de siempre. La estantería de la R en la zona de literatura inglesa. Sin muchas esperanzas, la verdad, pero allí estaba. Remendado con cinta negra, con aspecto tan frágil y quebradizo que casi da miedo tocarlo... Así que finalmente, tras muchas odiseas (incluyendo descuidos en terrazas que aún me avergüenza recordar), tengo el Caliz de Fuego en mis manos...
¡¡¡¡Baile de Navidad!!!!
Por cierto, para añadir un capítulo más a la larga serie de capítulos subrealitas que es mi vida, tengo que contarte que entre sus páginas encontré una foto de un niño de comunión. Con su funda de cartón de decoración cursi y todo. El crío en cuestión (vestido de almirante)hizo la primera comunión el 1 de Mayo de este año, por si tenías curiosidad.
Iba a seguir contándote que también he sacado otro libro de cuentos de Truman Capote ("Un arbol en la noche") y hablándote de lo obsesionadísima que me tiene este hombre y la forma tan delicada, hermosa y sencilla que tiene de contar hasta las cosas más duras... Pero es que entiendeme, en mi camita me espera GoF, así que habrá que dejarlo para otra ocasión.
Besos,
Lux.
PD: Para saber el porqué de la canción descargable de hoy, pasad por el diario de

Estoy: Un poco payasa
Escucho: Yumeji's Theme (BSO Deseando Amar)